Mi hijo tartamudea, ¿qué puedo hacer?

Mi hijo tartamudea, ¿qué puedo hacer?

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La tartamudez es un trastorno que afecta a la fluidez en el habla, dando lugar a frecuentes repeticiones de sonidos, sílabas o palabras, prolongaciones y/o bloqueos, que normalmente van acompañados de tensión muscular asociada. En la actualidad, diversas investigaciones científicas nos indican que su causa no puede atribuirse a factores emocionales, psicológicos o de ansiedad, como se venía creyendo años atrás.

Gracias a estos estudios, y aunque aún queda mucho por investigar, sabemos que su origen  es neurológico y que tiene un alto componente genético y hereditario. Por lo que si hay antecedentes de tartamudez en la familia, es mucho más probable que aparezca en otro miembro de esta.

Si bien, aunque la causa de la tartamudez no es emocional, si es cierto que este componente juega un papel fundamental en nuestro habla, por lo que nuestro estado anímico puede influir positiva o negativamente, aumentando o reduciendo las disfluencias de forma considerable.

¿CÚANDO SE DETECTA LA TARTAMUDEZ?

Las disfluencias en el habla pueden aparecer con el inicio del desarrollo del lenguaje en niños (a partir de los 18 meses) o en algunos casos, algo más tarde; llegándose a prolongar y/o agravarse en la vida adulta.

Es importante que, si observamos que nuestro hijo repite sonidos, sílabas o palabras, consultemos con un Logopeda, que tenga formación en tartamudez y sepa hacer un diagnóstico diferencial entre disfluencias típicas del desarrollo del lenguaje (evolutivas) o atípicas (propias de este Trastorno). Este nos informará de si hay factores de riesgo para desarrollar un cuadro de Tartamudez persistente en el desarrollo y nos dará pautas sobre qué hacer y cómo actuar, tanto a familiares como a las diferentes personas del entorno más cercano al niño.

Es muy típico oír en consulta: “Creía que ya se le pasaría porque lo hacía solo a veces”; “Me dijeron que podía ser evolutivo y que no le diese importancia”; “Me recomendaron que lo mejor era no hacer nada”, etc. En niños muy pequeños, que están comenzando a tartamudear, las disfluencias suelen ser muy variables tanto en tiempo (aparecen y desaparecen en distintos momentos) como en intensidad. Que haya dejado de tartamudear algunos días, meses o en determinados momentos, no quiere decir que no vuelva a aparecer ni que sea algo evolutivo.

No hacer nada no es una opción, ya que a medida que va pasando el tiempo la posibilidad de remisión o reducción de los síntomas disminuye. Además, se ha comprobado que incluso los niños pequeños (entre 2 y 6 años), adquieren conciencia de estas dificultades, desarrollando conductas secundarias de frustración, evitación al habla (dejan de hablar en determinadas situaciones; se tapan la boca ante un bloqueo o repetición…). De ahí la importancia de la Atención temprana, tanto para intervenir directamente sobre el habla del menor y enseñar estrategias a su familia, como para prevenir o lograr extinguir estas conductas de evitación al habla.

¿CUÁLES SON LOS FACTORES DE RIESGO ASOCIADOS A LA TARTAMUDEZ?

– Tener antecedentes de tartamudez en la familia.

– Tener disfluencias durante un período superior a 6 meses.

– Ser varón: las niñas tienen mayor probabilidad de superar el cuadro de tartamudez.

– Tener otros trastornos del lenguaje o habla asociados, principalmente si se trata de un Trastorno fonológico.

– Presentar tics, velocidad del habla muy alta o tensión muscular asociada.

A continuación, os dejamos una serie de referencias fiables donde ampliar la información:

https://logopediamail.com/articulos/70_Leal-Junqueira-Escobar_Tartamudez.pdf

https://www.fundacionttm.org/estudio-conciencia-de-tartamudeo-en-ninos-entre-2-y-6-anos/

http://loslogopedasresponden.com/808/

https://www.fundacionttm.org/

 

Laura Martínez Navarro

Logopeda de Neuralba Centro de Neurorehabilitación Integral

colg. 29/1162