Signos de alerta en el autismo

Signos de alerta en el autismo

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La detección precoz y la Atención temprana en niños pequeños con Autismo es fundamental para establecer un mejor pronóstico. Aunque cada vez los profesionales de la salud están más concienciados y formados en el tema, y derivan antes a los Servicios de Atención temprana, todavía es frecuente encontrarnos en consulta a familias que, a pesar de haber observado que algo en el desarrollo de su hijo/a no iba bien, decidieron no alarmarse justificados en la idea de que “cada niño evoluciona a un ritmo diferente”.

En el caso del Autismo, ¿Cuáles son los signos de alarma?

Algunos de los principales indicadores que se observan en el niño con TEA suelen ser:

  • Baja respuesta a su nombre o a la voz del adulto. También denominada sordera paradójica. El niño/a parece no oír cuando su padre lo llama, no se gira ante la voz del adulto. Sin embargo, si reacciona ante otros sonidos de su interés como la música, los dibujos en la tele u otros.

  • Bajo contacto ocular: durante el juego también se puede observar que el contacto ocular con el adulto es pobre. Existe una mayor fijación por los objetos que por el adulto. Ej: Cuando un adulto tiene en la mano un objeto de su interés, persiste para arrebatárselo, pero no establece contacto ocular para que se lo entregue.

    Diversos estudios han confirmado que en el caso de los niños con autismo, el contacto ocular se desarrolla de forma atípica desde el primer año de vida, tanto en el tiempo de fijación como en el lugar de la cara donde se fija la mirada (Monfort, 2016).

  • Pobre atención conjunta: alrededor de los 9 meses, los bebés con un desarrollo normotípico comienzan a combinar miradas hacia los objetos y hacia las personas durante la interacción y siguen con la mirada el objeto que el adulto le indica con el dedo. En el caso de los niños con TEA, esta capacidad también se encuentra alterada, mostrando dificultades para compartir un foco atencional con el adulto.

  • Ausencia de señalado en torno a los 9-15 meses: los niños/as desarrollan un repertorio de gestos comunicativos previos al lenguaje verbal para indicar al adulto aquello que desean y el señalado es uno de ellos. En los niños con autismo no suele aparecer señalado o aparece de forma muy tardía. Algunos de ellos suelen comunicarse usando al adulto como un “instrumento”, llevándolo de la mano hacia aquello que desean o intentan conseguir los objetos de su interés por ellos mismos.

    Previamente a este señalado, los bebés también se comunican mediante gestos de entrega o de contacto, por ejemplo: entregan un bote cerrado para que el adulto se lo abra o un juguete para que el adulto se lo active o juegue con él; golpean una caja cerrada con la palma de su mano para que se la abran. En los niños pequeños con autismo, este repertorio comunicativo se encuentra mermado.

  • Retroceso o parón en el desarrollo en torno a los 18 meses: puede ser frecuente encontrar a niños que parecen tener un desarrollo evolutivo normal hasta los 15-18 meses de edad, donde los padres señalan un estancamiento o retroceso en cuanto a la comunicación y socialización. Ejemplo: deja de emitir palabras funcionales previamente adquiridas (papá, mamá, agua…), su contacto ocular se vuelve más pobre, desaparece la “sonrisa social”, entre otros.

Por tanto, si observamos algunos de estos signos de alerta en nuestro bebé, es recomendable que sea valorado por profesionales especializados en Atención temprana (Logopedas, Terapeutas ocupacionales y Psicólogos), que conozcan las etapas del neurodesarrollo y los trastornos asociados, con el fin de comenzar una intervención que ayude a prevenir o reducir las posibles dificultades en el desarrollo del niño/a.

Referencias bibliográficas

Monfort, M. y Monfort, I. (2006). El desarrollo del pre-lenguaje y de la atención conjunta: referencias para la intervención terapéutica y educativa. Revista de Psicopatología y salud mental del niño y adolescente, 28, 21-2.

Laura Martínez Navarro

Logopeda colg. 29/1162